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Asociacion Española para la cría y selección del Braco de Weimar - Club colaborador de la Real Sociedad Canina de España

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Patologias y otras enfermedades. Parte II

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PATOLOGÍAS Y OTRAS ENFERMEDADES por Vanesa Cadenas Valdivielso, veterinaria colegiada en Tarragona.

 

Demodicosis canina (Sarna demodécica)

 

Enfermedad parasitaria cutánea, no contagiosa y que está asociada a la proliferación excesiva de los ácaros del género Demodex, que se encuentran habitualmente en el folículo piloso y en menor medida en las glándulas sebáceas en la piel de los perros. Es un proceso donde están implicados factores genéticos, inmunológicos, bacterianos y parasitarios, así como alteraciones en el ecosistema cutáneo.

Existen varios cuadros clínicos en función del agente causal: Demodex canis, Demodex injai o Demodex cornei. La sintomatología es amplia y variable y puede incluir caída de pelo (alopecia), enrojecimiento de la piel, picor, manto oleoso, infección de la piel, costras, hiperpigmentación, otitis, etc…

El diagnóstico se realiza mediante tricograma o raspado profundo de la piel de las zonas alopécicas para identificar las diferentes formas del parásito (adultos, huevos, larvas) en un microscopio. Si existe infección se deben realizar citologías e incluso cultivos con antibiogramas para escoger el antibiótico más adecuado. En caso de raspados negativos puede ser necesario realizar biopsias cutáneas.

Teniendo en cuenta la edad de aparición de los primeros síntomas y el grado de extensión de las lesiones esta patología se clasifica en tres tipos:

· Demodicosis juvenil localizada: es la forma clínica más frecuente y afecta a cachorros de 3-4 meses que presentan alopecias localizadas preferentemente en extremidades o cabeza. Es un proceso autolimitante que se resolverá por sí solo en un par de meses en la mayoría de casos y no suelen requerir de tratamiento, pero sí de un seguimiento por si acaba generalizándose.

· Demodicosis juvenil generalizada: es una evolución del caso anterior. Es la forma más grave y se puede trasmitir a la descendencia. Aparece antes de los 12-18 meses de edad y se considera generalizada: si aparece afectada una región completa del cuerpo o varias zonas (5 o más), cuando existe una forma de tipo localizado que persiste más de seis meses sin remitir, o cuando se observa que una forma localizada se extiende paulatinamente. Puede aparecer pododermatitis que se caracteriza por una inflamación de los pies y aparición de quistes interdigitales que se ulceran y drenan un material serosanguinolento. Se entiende que se ha producido una curación completa cuando no existen recaídas en los 12 meses posteriores a la suspensión del tratamiento.

· Demodicosis de perros adultos: aparece en perros adultos (normalmente mayores de 4 años) que nunca antes habían manifestado signos de la enfermedad. Suele ir asociada a patologías sistémicas como endocrinopatías, neoplasias o situaciones de inmunosupresión por lo que es conveniente realizar un estudio completo del animal: analíticas completas de sangre, análisis de orina y de heces así como descartar filaria y leishmania.

Existen diversas opciones para el tratamiento que van desde aplicaciones tópicas con pipetas, baños con champús terapéuticos hasta administración sistémica oral. Se usan sustancias acaricidas, antibióticos, antisépticos,… La elección de la terapia así como el pronóstico dependerán del tipo de demodicosis, del agente implicado, de la sintomatología y del estado inmunológico del paciente.

Como medidas preventivas se han descrito algunas sustancias inmunomoduladoras frente a esta enfermedad pero no han demostrado tener un efecto significativo.

En el caso de las formas juveniles generalizadas esta patología tiene un componente hereditario y por lo tanto los Bracos de Weimar afectados se deben eliminar de los programas de reproducción para evitar expandir la enfermedad.

Ehrlichiosis

Enfermedad infecciosa causada por una rickettsia del género Ehrlichia que se transmite por garrapatas. Ehrlichia canis es la más común en nuestro país y el vector es la garrapata de la especie Rhipicephalus sanguineus.

La infección se divide en 3 fases:

· Fase aguda: Dura de 2 a 4 semanas y la fiebre es el signo más común. También puede manifestarse disminución en el número de plaquetas y lesiones hemorrágicas en la piel por daño en capilares sanguíneos. Otras alteraciones son anorexia, pérdida de peso, dificultad respiratoria,…

Fase subclínica: Puede durar hasta 5 años sin mostrar sintomatología.

Fase crónica: Las alteraciones son notables y van desde depresión, palidez de mucosas, fuertes hemorragias por nariz, orina o heces, destrucción inmunomediada de glóbulos rojos y plaquetas, problemas respiratorios, oculares, renales y cardíacos, inflamación y dolor articular con cojeras hasta incluso espasmos o convulsiones por afectación del Sistema Nervioso Central.

En la fase aguda puede observarse una infestación evidente por garrapatas. En las otras fases es muy posible que ya no se encuentre el ectoparásito. Los perros con una inmunidad disminuida desarrollan la enfermedad de una forma más grave.

El diagnóstico se basa en la sintomatología clínica y deben realizarse pruebas laboratoriales (hemograma y bioquímica completa) y una serología para la detección de anticuerpos frente E. canis.

La terapia consiste en tratar los síntomas por un lado y en paliar la infección por otro con antibióticos específicos contra Ehrlichia. Se puede iniciar un tratamiento inmunosupresor para controlar la destrucción inmunomediada de los hematíes y plaquetas o utilizar estimulantes de la médula ósea.

Mediante el control de las garrapatas se puede eliminar la presencia de E. canis del ambiente. Por este motivo es importante aplicar las adecuadas medidas de prevención durante todo el año, ya que el Braco de Weimar suele frecuentar zonas de vegetación donde habitan las garrapatas y pueden ser fácilmente contagiados por Ehrlichia.

 

Leishmaniosis canina (LC)

Actualmente representa en nuestro país una de las enfermedades más importantes debido a varios motivos: nos encontramos en una zona endémica, existe una alta prevalencia, es una zoonosis (enfermedad que puede transmitirse a seres humanos), se manifiesta con diferentes cuadros clínicos y la respuesta inmunitaria varía entre individuos, con lo que el diagnóstico y el tratamiento pueden ser complicados en algunos casos.

El agente causal es un parásito microscópico del género Leishmania y la especie más frecuente es L. infantum. Es una enfermedad de transmisión vectorial, es decir, se transmite a través de la picadura de un pequeño insecto llamado flebotomo. Phlebotomus perniciosus es la especie más abundante y se distribuye por casi toda España (únicamente no se encuentra en las Islas Canarias y en la cornisa Cantábrica), aunque existen otras especies que también pueden transmitir el parásito. Otros países afectados son los de la zona mediterránea como Portugal, sur de Francia, Italia y Grecia, aunque la infección tiende a expandirse hacia el norte debido al gran número de personas que viajan con sus perros y al cambio climático.

En general, la LC es una enfermedad lenta y progresiva. Los perros muestran fiebre, pérdida de peso, úlceras en la piel, lesiones oculares, crecimiento anormal de las uñas, caída del pelo, artritis, anemia, e incluso insuficiencia renal grave que causa la muerte. La inmunosupresión que provoca puede favorecer la aparición de infecciones simultáneas. En algunos casos menos típicos los animales pueden experimentar colitis crónica, alteraciones neurológicas, cardiovasculares u óseas.

En zonas endémicas puede haber hasta un 70% de perros infectados, aunque menos del 10% desarrolla un cuadro grave. La enfermedad tiene un largo período de incubación que puede ser de hasta varios años, con lo cual existe un número elevado de perros infectados pero que no muestran ningún síntoma.

Para confirmar si un perro con un cuadro clínico sospechoso está enfermo de LC existen diversas técnicas laboratoriales: citologías o biopsias de los órganos afectados, técnicas de PCR para demostrar la existencia del DNA del parásito y técnicas serológicas que detectan anticuerpos. Además es necesario realizar analíticas de sangre completas y proteinogramas para evaluar el grado de afectación de la enfermedad, así como para hacer un seguimiento de la evolución y respuesta al tratamiento.

La selección de la terapia depende del cuadro clínico y del grado de parasitación. Existen muchos fármacos con actividad leishmanicida y además de atacar al parásito se debe realizar un tratamiento sintomático. Se trata de una enfermedad crónica cuya prevención y curación completa es difícil pero mediante un tratamiento, alimentación y monitorización adecuados se consigue la curación y la remisión de la enfermedad durante largos períodos de tiempo en la mayoría de casos. Para lograrlo resulta imprescindible la participación activa del propietario y éste debe entender la complejidad de la enfermedad y asumir que le supondrá una considerable inversión en tiempo y dinero, además de saber que su mascota podrá sufrir recaídas.

La época de mayor riesgo de contagio es en los meses de calor. La actividad del flebotomo está condicionada por la temperatura y la humedad y es de hábitos nocturnos, por lo que los métodos de prevención consisten en la reducción de su hábitat, la colocación de mosquiteras manteniendo a los perros en el interior de casa desde el atardecer hasta el amanecer (horas de máxima actividad), y la utilización de insecticidas o repelentes (sprays, productos tópicos, collares, etc.) sobre el perro o las instalaciones. Es imprescindible la limpieza ya que la acumulación de materia orgánica puede favorecer la cría de los flebotomos por ser el alimento para sus larvas.

Actualmente existe un nuevo nivel de protección para los perros. Recientemente se han lanzado al mercado 2 productos innovadores comercializados en España por 2 laboratorios distintos y que ayudan en la prevención de la enfermedad, aunque al margen de utilizarlos se recomienda mantener las medidas de prevención comentadas en el párrafo anterior. Estas nuevas alternativas son las siguientes:

· Canileish® (Virbac®): Vacuna contra la leishmaniosis que puede aplicarse a partir de los 6 meses de edad. La primovacunación consiste en 3 inyecciones subcutáneas a intervalos de 3 semanas y se revacuna anualmente. La vacuna estimula la inmunidad del perro frente al parásito de la leishmania y le protege durante 1 año, reduciendo el riesgo de que contraiga la enfermedad. Según el laboratorio el producto ha demostrado una protección del 93% en los estudios realizados bajo condiciones extremas, es decir, en un área altamente endémica con los perros alojados continuadamente en el exterior durante 2 años y sin tratamientos repelentes para flebotomos.

· Leisguard® (Esteve): Suspensión oral cuyo principio activo es la domperidona, la cual estimula la respuesta inmune celular del animal incrementando su potencial leishmanicida. Según los resultados publicados por el laboratorio, se reduce en 7,2 veces el riesgo de desarrollar la enfermedad. Se debe administrar diariamente durante 4 semanas consecutivas y repetir cada 4 meses. Protege al 80% de los perros sanos de manifestar la patología y además disminuye la gravedad de la infección en animales que ya han sido infectados, por lo que permite tanto prevenir como tratar la leishmaniosis en perros de cualquier edad.


Conclusiones

Algunas de las patologías comentadas tienen un alto componente hereditario y pueden ser transmitidas a la descendencia, por lo que para reducir la prevalencia de una enfermedad genética que afecte al Braco de Weimar se requiere de la detección rápida y precisa de los animales afectados para adoptar las estrategias de cría selectiva más apropiadas. Tanto criadores como compradores deben estar muy mentalizados y comprender la gravedad del asunto para conseguir entre todos mantener la raza lo más pura posible y libre de enfermedades difíciles de erradicar. En este punto la A.E.B.W. está haciendo un excelente trabajo y está luchando por mantener la raza libre de este tipo de patologías.

Un buen criador es aquel que escoge cuidadosamente los animales reproductores teniendo en cuenta su historial médico y el de sus antecesores con tal de no transmitir enfermedades no deseadas a las camadas. Un buen comprador es aquel que se preocupa por la salud de su futuro compañero y se informa antes de adquirir un cachorro y de escoger al criador. Un propietario responsable es aquel que no hace criar a su perro al azar por el mero motivo de saber cómo serían sus cachorros, situación que desafortunadamente se da de manera más frecuente de lo que sería deseable, lo cual suele acabar deteriorando la raza y aumentando la prevalencia de enfermedades graves que se podrían haber evitado.

 

Last Updated ( Monday, 11 February 2013 09:51 )  

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